
Laura notó los primeros síntomas tres meses después de dar a luz a su primer hijo. Pequeñas pérdidas de orina al toser, molestias en la zona pélvica al cargar al bebé y una sensación de pesadez que no tenía antes del embarazo. Su matrona le explicó que el suelo pélvico, esa red de músculos y tejido conectivo que sostiene vejiga, útero y recto, había quedado debilitado tras el parto. Le habló de ejercicios específicos, de fisioterapia especializada y de cómo ayuda a regenerar los tejidos con colágeno. Tres acciones debían formar parte de su plan de recuperación.
El caso de Laura no es excepcional ni raro. De hecho, el debilitamiento del suelo pélvico afecta a una proporción significativa de mujeres tras dar a luz, especialmente después de partos vaginales. Los síntomas van desde incontinencia urinaria leve hasta prolapsos en casos más severos.
El problema para muchas mujeres es que creen que estos problemas son normales y no buscan soluciones, cuando en realidad existen soluciones para recuperar la funcionalidad. ¿Te sientes identificada con el caso de nuestro ejemplo? Si es así, sigue leyendo. Te vamos a dar una serie de consejos para fortalecer el suelo pélvico basados en tres principios: ejercicios, fisioterapia y suplementación con colágeno.
Qué es el suelo pélvico y por qué se debilita
El suelo pélvico es una estructura formada por músculos, ligamentos y fascias que actúa como una hamaca en la base de la pelvis. Su función es sostener órganos internos, controlar esfínteres y participar en la función sexual. Esta red depende en gran medida del colágeno tipo I y tipo III, proteínas que aportan resistencia, elasticidad y soporte estructural a los tejidos conectivos.
Durante el embarazo, el peso del bebé y los cambios posturales someten al suelo pélvico a una tensión constante. Además, el parto vaginal lleva esta presión al extremo: los tejidos se estiran de forma intensa para permitir el paso del bebé. Asimismo, las hormonas como la relaxina, que durante la gestación relajan ligamentos para facilitar el parto, dejan temporalmente más laxos todos los tejidos pélvicos.
A esto se suma la pérdida natural de colágeno que experimenta el cuerpo a partir de los 25-30 años, con una disminución de aproximadamente un 1% anual. En el postparto, cuando el organismo necesita regenerar tejidos dañados, esta carencia puede ralentizar la recuperación. Todo esto, junto con los cambios bruscos de peso, afectan la estructura del suelo pélvico.
Ejercicios específicos y fisioterapia: la base de la recuperación
A la hora de revertir esta debilidad, los ejercicios de Kegel son el punto de partida más conocido para fortalecer el suelo pélvico. Consisten en contraer voluntariamente los músculos de la zona, como si se intentara detener el flujo de orina, mantener unos segundos y relajar.
En estos ejercicios, es recomendable realizar tres series de diez repeticiones diarias, con contracciones de cinco segundos y descansos de igual duración entre cada una. Sin embargo, los Kegel por sí solos no siempre bastan. El Pilates adaptado ofrece un complemento excelente al trabajar el core completo, mejorar la postura y enseñar a coordinar la respiración con la contracción pélvica. Ejercicios como el puente o la plancha modificada son solo algunos de los que fortalecen el abdomen y la pelvis.
Del mismo modo que el ejercicio ayuda, también lo hace la fisioterapia, especialmente en los primeros meses. ¿Cómo? Un fisioterapeuta es capaz de evaluar el tono muscular, detectar asimetrías o debilidades específicas y diseñar un programa personalizado.
Suplementación con colágeno: aliado esencial
Como decíamos al inicio del artículo, el suelo pélvico está formado por un conjunto de músculos y tejidos cuya fortaleza y elasticidad depende en gran medida del colágeno tipo I y tipo III. Según nos hacemos mayores vamos perdiendo colágeno y por tanto reducimos la capacidad de regeneración de los tejidos del suelo pélvico.
Para revertir esta situación, la ingesta de colágeno hidrolizado es un complemento de gran valor. No en vano, este suplemento aporta péptidos de colágeno fácilmente absorbibles que el cuerpo utiliza para regenerar tejidos conectivos, incluidos ligamentos, fascias y fibras musculares del suelo pélvico.
A Laura le recomendaron el colágeno Essential de Viteba contiene colágeno hidrolizado procedente de Suiza, acompañado de vitamina C, magnesio para la función muscular, ácido hialurónico para la hidratación tisular y coenzima Q10 con efecto antioxidante. Todas estas propiedades aceleran la regeneración.
Además, este suplemento de Viteba tiene la ventaja de que es muy fácil de consumir y de incorporar al hábito diario gracias a que es una fórmula presentada en polvo, sin olor ni sabor, que se disuelve rápidamente en agua templada, batidos o yogures. De este modo, tomar este colágeno es el mejor complemento para recuperar el suelo pélvico, pero siempre habrá que realizar los ejercicios específicos que hemos visto.
Recuperar el suelo pélvico tras el parto requiere un plan completo: ejercicios diarios, seguimiento profesional y suplementación con colágeno hidrolizado. No existen atajos, pero sí soluciones que cuando se aplican con constancia, aceleran el proceso.
Laura, tras tres meses de Kegel, fisioterapia y colágeno diario, notó cómo desaparecíeron las pérdidas de orina y volvía la sensación de firmeza. Una rutina que ha mantenido en el tiempo porque ha comprobado que los beneficios no son solo de mejora de la zona del suelo pélvico. El colágeno también repara la falta de elasticidad de la piel abdominal, reduce la apariencia de estrías y fortalece articulaciones.